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OMEGA 3, TU ALIADO

02/10/2013 por Cristina

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¡Bienvenidos! Como ya sabéis los ácidos grasos omega 3 son una forma de grasa poliinsaturada que el cuerpo obtiene de los alimentos.

Tanto el ácido graso omega 3 como el omega 6 se consideran ácidos grasos esenciales, eso quiere decir que nuestro cuerpo no puede producirlos y sin embargo son importantes para nuestra salud.

En realidad los ácidos grasos esenciales son el linoléico y linolénico, y estos son los precursores de las series omega 6 y omega 3 respectivamente.

Dentro del grupo de los ácidos grasos omega 3, el ácido eicosapentanoico (EPA) y el ácido docosahexanoico (DHA) son los más frecuentes.

Los ácidos grasos omega 3 ejercen diversas funciones: son un componente esencial de las membranas de todas las células, intervienen en los procesos de coagulación de la sangre, poseen acción antiinflamatoria, previenen enfermedades cardiovasculares, contribuyen a la reducción de los niveles de triglicéridos, funcionamiento normal del cerebro, etc.

Los principales beneficios son:

1-     A nivel cardiológico:

-         Inhiben la agregación plaquetaria, con lo que impiden la formación de placas dentro de los vasos sanguíneos.

-         Disminuyen los niveles de triglicéridos.

-         Reducen la presión arterial y la viscosidad sanguínea.

2-     A nivel neurológico:

-         Mantienen la función cerebral porque intervienen en el proceso cerebral.

-         En madres gestantes es fundamental porque es una garantía del desarrollo neuronal del niño.

El consumo de grandes cantidades de omega 3 aumenta considerablemente el tiempo de coagulación de la sangre. Esto explica por qué en comunidades que consumen muchos alimentos con omega 3 (esquimales, japoneses, etc) la incidencia de enfermedades cardiovasculares es sumamente baja.

La OMS (organización mundial de la salud) recomienda una ingesta semanal de 2-3 gramosde este ácido graso, lo que supone una ingesta de pescado azul de entre 2 y 3 veces por semana.

Las fuentes más habituales son los pescados azules (atún, salmón, caballa, anchoas…) y también podemos obtenerlos de vegetales como aceite de semillas de lino, semillas de cáñamo, y en las nueces, etc.

Si consideramos que nuestra ingesta de omega3 a la semana es insuficiente se puede complementar con alimentos enriquecidos o suplementos alimenticios.

     

Hola a todos! Como ya os comenté, aquí continúo con la segunda parte del tema.

Las lipoproteínas HDL son las que conocemos como “colesterol bueno” y tienen un efecto protector, porque son las responsables de recoger el colesterol circulante en sangre y llevarlo al hígado para transformarlo en bilis que se eliminará durante el proceso digestivo.

Mientras tanto, las lipoproteínas LDL se convierten en el “colesterol malo”, porque son las que transportan el colesterol circulante al torrente sanguíneo y a los tejidos, donde se deposita formando poco a poco la placa de ateroma en la luz interior de las arterias.

Por ello, en un análisis de sangre deberemos conocer nuestro “perfil lipídico”, que estará formado no sólo por las cifras de colesterol total, sino por las del “colesterol HDL” y las del “colesterol LDL”, así como por las de los triglicéridos, que son las grasas que forman nuestra reserva energética y que cuando circulan en exceso por nuestra sangre se unen al colesterol potenciando aún más el riesgo de una enfermedad cardiovascular.

     

¡Bienvenidos! Esta es la tercera y última parte que he desarrollado acerca de este tema.

Cuando el colesterol y los triglicéridos en sangre se mantienen elevados de forma constante como consecuencia de una alimentación desequilibrada y rica en grasas animales, se van depositando en la pared de las arterias, formando una “placa de ateroma” que provoca la obstrucción de su calibre y la producción de trombos que pueden dar como resultado un infarto agudo de miocardio.

Una situación que podemos “modificar” cambiando nuestros hábitos alimentarios y sobre todo recordando que los alimentos más ricos en colesterol son los huevos, todas las vísceras como el hígado, los sesos y los riñones, los moluscos y los crustáceos y de una forma especial las grasas animales presentes en la leche entera, la nata, la mantequilla, los quesos grasos, la bollería industrial y las conocidas como “grasas ocultas” del chocolate y las carnes rojas.

Espero que os haya parecido interesante el desarrollo de este tema y aprovecho para desearos unas buenas vacaciones de verano y recordar que aunque nos relajemos y disfrutemos mucho es importante no descuidar los hábitos saludables durante la época estival ¡Feliz verano!

     

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